lunes, 30 de julio de 2012

Jamaica 69 - Constanza Rojas



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Jamaica 69 contiene una selección de los relatos más intensos de Constanza Rojas, escritora norteña de temperamento impredecible. Vive actualmente en Mazatlán sin que nadie logre entender la razón. Varios estados del norte reclaman su paternidad. Constanza es ajena a estas discusiones y pasa la mayor parte del tiempo frente a su computadora enviando nuevos relatos a todos sus conocidos.

FRAGMENTOS:

—¡Ten, ya no quiero nada de ti!
—¡¿Y yo para qué quiero tus pinches Winnie Poohs?!
—¡Eres un cochino, un desgraciado!
—¿Por qué, Julieta?
—Tú le dijiste a Miguel que me habías visto el lunar que tengo en un pecho!
—Bueno, sí te lo vi.
—Aquí terminamos. Ya toda la secundaria lo sabe y todos dicen que soy una puta y de seguro van a contárselo a mis padres. ¡Estoy acabada!
—Pero si nunca hemos hecho nada, sólo me has dado besos, eso cuando tú quieres. Y ni nos hemos besado de lengua.
—¡Eres un cochino, vete ya!
—¡Púdrete!

JAMAICA 69
CONSTANZA ROJAS



domingo, 29 de julio de 2012

Aburrida en Bouveret - Alejandra Maldonado





Una presencia insólita, fuera de lugar, sin raíces en la literatura mexicana. Cero en conducta feminista. Alejandra recorre desde su voz, lúdica y fatal, los mundos del placer y la soledad.

FRAGMENTOS:


 “Lo mío no es erotismo, es egoísmo.”

“Kevin comió cinco cristales, yo apenas la mitad de uno; él puede leer perfectamente los mapas de su guía de la ciudad fumando scong y yo estoy ahora en un viaje controlado. Llegamos al aeropuerto de Luton cuarenta y cinco minutos después de la hora del despegue, de cualquier manera me dirijo al CHECK IN, luego de unos meses siento que es hora de moverme a otra ciudad en la que me sucederán más o menos las mismas cosas que aquí.”


ABURRIDA EN BOUVERET
ALEJANDRA MALDONADO









Reseña de ABURRIDA EN BOUVERET de Alejandra Maldonado por Moisés Castillo: "¿La vida es bella? ¡Qué porquería!"

miércoles, 25 de julio de 2012

El día que la vea la voy a matar - Guillermo Fadanelli




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Se han cumplido veinte años desde la publicación de El día que la vea la voy a matar. Se trata del primer libro de Guillermo Fadanelli y la pieza más extravagante de toda su obra hasta la fecha. Quienes leyeron el libro en ese entonces aún lo recuerdan como una atractiva malformación dentro de la creación literaria. Tanto el estilo como la trama de los relatos  revelan una desmesura tal que por momentos la literatura toca los límites de la historieta hiperrealista. Un exceso de realidad bruta que bien mirada no es más que un dibujo sutil de la vida cotidiana de los hogares urbanos. Y como hace dos décadas, repetimos lo que entonces se escribió en la contraportada del libro: "Una contribución importante al género de la literatura basura." Un hombre que desea atravesar la pared para encontrar un mundo mejor, un suicida que es aplaudido por los curiosos para que se lance del edificio, un loco que mata al perro de su vecino, un extraño cuento de realismo mágico donde abundan los puercoespines. Aquí vamos de nuevo.      

FRAGMENTOS:

“Antes de morir, Guillermo me preguntó:
—¿A dónde quieres ir a comer?
      Instantes después un auto lo atropelló haciéndolo rodar más de veinte metros por el piso. Corrí a auxiliarlo y sólo encontré un amasijo de carne y huesos. El auto se había detenido más adelante y el conductor, pálido y arrepentido, descendió de la máquina, se arrodilló, se llevó las manos al rostro y lloró poseído de una afectada amargura. Me conmovió tanto que me apresuré a consolarlo:
   —No te preocupes, no era gran cosa —le dije.”

“Dos policías cuya labor principal consistía en cuidar la fluidez de los autos a fin de evitar un congestionamiento abandonaron sus puestos y se integraron a la muchedumbre para observar al sujeto, que a pesar de parecer decidido a suicidarse había ya consumido más de cinco minutos en un aburrido preámbulo. La voz de un hombre rompió el silencio aterrador de la masa.
No añadió nada más pero algunos días después fui testigo de su primer intento. Tomó distancia —casi dos metros—, corrió hacia el muro y se estrelló provocando un tremendo escándalo al caer al suelo. Quise auxiliarlo pero él me rechazó amablemente.

EL DÍA QUE LA VEA LA VOY A MATAR (112 páginas) 
GUILLERMO FADANELLI

martes, 24 de julio de 2012

Jaikús maniacos - Rubén Bonet



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El libro con el que comenzamos nuestra nueva época es Jaikús maniacos, de Rubén Bonet

El mito de Rubén Bonet lo sobrepasa: escritor maldito e insoportable, artista subterráneo y sobreviviente de todas las batallas. Jaikús maniacos (reunión de escritos lúdicos y anarquistas) representa su personal regreso a escena.
 Rubén Bonet es un mal hijo catalán, y casi se ha ganado el título de tijuanense en alguna época y el de chilango en estos últimos tiempos, éste es su cuarto libro publicado. Aunque ésta es una colección de aforismos, más manifiestos, más relatos, el libro alcanza su homogeneidad por el sentido sarcástico y extremo de su estilo. Probablemente su manifiesto “Adopte a un escritor” es uno de los textos con más sentido del humor que se han publicado últimamente, aunque el propio escritor y otros artistas verían este texto no como algo gracioso, sino como una opción real para la supervivencia de las artes en general.


FRAGMENTOS:

“la nimiedad: origen de toda gran filosofía.”

“para dedicarse a la literatura o hay que estar desesperado o definitivamente gozar de un magnífico sentido del humor.”

“leemos el periódico no para informarnos, sino para enterarnos de lo que NO nos interesa.”

“la Fundación Adopte a un Escritor es una organización de carácter situacionista vital, rubeniana e irresoluble. desdeñamos lo binario. y un par de cosas más...
nuestro eslogan: la lucidez espanta. la idiotez nos mata. sin embargo padecemos una flaqueza irresponsable por toda la parafernalia que rodea a los aperitivos y hacemos gala  de un excelente sentido del humor. como muestra de esto último también nos tenemos preparado un magnífico prepitafio: gozamos de una mala salud de hierro. amén.”

“el fantasma del fascismo totalizante aunque disimulado siempre está presente. bajo el manto de la tolerancia generalizada se encuentra el afán homogeneizante de los usos y costumbres sociales. la tolerancia consiste más que en saber (p.e.) si somos una sociedad homofóbica o no, en reconocer el derecho universal a acceder a la sociedad de consumo. hoy la premisa es consumir a toda costa, nuestra libertad: escoger a qué multinacional le damos nuestro dinero. se venden “estilos de vida” a precios de saldo. hay de todo, perversiones enlatadas, paquetes fin de semana a miami, libros contraculturales por 300 pesos y si estás conectado a la red hasta las instrucciones de cómo hacer una bomba. si pagas por ser, estás dentro, no importa lo que hagas. esta sociedad plural también requiere de mártires criminales.”

“yo observaba todo muy divertido: a la puta, el cuarto, mi cuerpo desnudo, mi vida... la sensación era a toda madre. la fotografía del momento más bien. la sensación que se tiene a veces no sólo de habitar sino de llenar una escenografía única e irrepetible, hecha exclusivamente para el disfrute de uno, de la única mente consciente de ese momento...”

JAIKÚS MANIACOS (104 p.)
RUBEN BONET

miércoles, 18 de julio de 2012

Un hombrecillo en mi cabeza - Jesús Pacheco




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UN HOMBRECILLO EN MI CABEZA es uno de los libros que Editorial Moho ha elegido para comenzar su nueva época. Esta obra es un conjunto de vasos comunicantes entre la ficción y la vida de algunos famosos asesinos seriales entre los que se encuentran Henry Lee Lucas, Jeffrey Dahmer y Peter Kurten.
Jesús Pacheco escribe relatos incómodos a propósito de las perversiones o las pasiones más reprobadas. ¿La finalidad? Asomarse a mundos desconocidos para los lectores y profundizar en el conocimiento de los seres humanos. El resultado, creemos, es buena literatura.
Jesús es también autor del libro LA SONRISA DEL GATO FÉLIX anteriormente publicado por Editorial Moho.


Fragmentos:

“Los ataques inclementes y llenos de salvajismo de Viola contra uno de los frutos de sus entrañas continuaron. Con frecuencia lo golpeaba en la cabeza con un palo hasta dejarlo inconsciente. Como si todo eso fuera poco, la señora Lucas le prohibió a Henry el lujo de llorar; si lo hacía, recibía golpes con el doble de intensidad... Para arruinarle cualquier posibilidad de socializar en la escuela, Viola le enchinó el cabello hasta hacerlo ver ridículo y acostumbraba enviarlo a tomar clases sucio, sin zapatos e incluso vestido de mujer. ¡Curiosa forma de castigo!” “Por la mañana, durante el desayuno, la escena volvió a repetirse con ligeras variaciones. Herbert hizo de su intervención una auténtica bomba. Imitó a su papá. Simulando una voz grave y con muletillas típicas de Dave, Herbert comenzó a decir algo sobre “oportunidades para hacer el amor cuando Alice no estuviera”; mencionó un nombre femenino, creo que era Mary, y algo más sobre cierto lugar ideal para “hacerlo”. Sobra decir que el desayuno acabó ahí y que una violenta discusión estalló en ese momento. Hubo recriminaciones, se habló de divorcios, se le pidió a Herbert que devolviera la grabadora que le habían regalado en uno de sus cumpleaños y se le amenazó con que esta vez sí iría a parar al siquiátrico.” “En muchas de esas ocasiones ponía una sirena en el toldo de su Oldsmobile para atrapar víctimas fingiendo ser policía. En otras ocasiones los conducía a su casa con promesas de dinero o de trabajo. Ya ahí, los llevaba a su cuarto de tortura, donde les enseñaba el "truco de las esposas". Cuando sus presas se hallaban esposadas, Gacy les hacía perder el sentido con un paño empapado de cloroformo para, enseguida...” 
“—Bien, Jeffrey. Ah, y otra cosa... –dice el papá girando la cabeza en dirección al clóset--. Dice tu abuela que tienes un maniquí en el armario.
   —Y eso qué, cuál es el problema –dice Jeffrey mientras se recarga en un mueble con varios cajones.
   —Ninguno. Se alteró... Y creo que a mí también me inquietó.
   —¡Mira, si quieres revisar los cajones, adelante, hazlo! ¡Pisotea mi privacidad! –dice Jeffrey golpeando el mueble, notoriamente enfadado. Ha subido la voz.
   —No estoy tratando de entrometerme.
   —Anda, revisa toda la maldita recámara.”

UN HOMBRECILLO EN MI CABEZA (120 p.)
JESÚS PACHECO









Reseña de UN HOMBRECILLO EN MI CABEZA de Jesús Pacheco por Jorge Flores-Oliver

lunes, 16 de julio de 2012

Todas las argentinas de mi calle - Rodrigo Márquez Tizano



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Rodrigo Tizano (1984) sabe descubrir y narrar los detalles más sórdidos del carácter humano. Observador (pese a ser tan joven), sarcástico y despiadado a la hora de describir atmósferas, Tizano hace acompañar sus historias de un estilo muy personal, violento y colmado de momentos lúcidos y al mismo tiempo desconcertantes. Las vueltas de tuerca y las sorpresas son características de su estilo, además, acude de manera amena y aguda a lenguajes alternativos como el espanglish, las jergas cibernéticas, e incluso nos hace partícipes su fascinación por los documentales del reino animal.

Los relatos que ocupan TODAS LAS ARGENTINAS DE MI CALLE son la prueba de que en esta editorial nunca aprendemos de nuestros errores. Volvemos de nuevo a la calle y publicamos una voz inédita, agria y vital al mismo tiempo que los lectores no podrán asimilar fácilmente: un golpe en la región hepática. Rodrigo Márquez Tizano es, aunque él parece tímido a la hora de dar su nota biográfica, conductor del programa Malasaña y líder de la banda Les Tragiques.



FRAGMENTOS:
 
"Ignoro todo lo que al resto parece importarle demasiado. Tomar esto como un desplante de pedantería o un atajo para desencajar o sentirse sublime e incomprendido sería otorgarme demasiado crédito. Nada de consignas ni posiciones, asimilo las reglas generales de convivencia sin hacer preguntas, levantando apenas la cabeza: un ciudadano común que busca vivir sin demasiados ajetreos no decide la naturaleza de sus errores, falla y con eso basta. No soy un troglodita ni un bárbaro, pero desconozco la utilidad de formar en orden descendente los tenedores sobre la mesa."

“El mundo cabe en un cubo porque el universo es la cabaña donde un viejo guardabosques con vitíligo explica que en temporada de fresas los osos grizzly se sienten amenazados con facilidad.”

“Uno tiene que andar con los ojitos wide open para no ser otro wetback de segunda, un beaner ojete pizcando algodón mientras se cuida el culo de los balazos de goma. Life is a rubik’s cube.”

 “...el sopor de mediodía resulta perfecto para sentarse a observar la muerte de las hortensias. Para el reino plantae una semana es casi lo mismo que veinte años. Esposa Resignada ha aprendido en cambio que las flores de plástico son para siempre. Y no necesitan agua.”

“Me entristece que las cosas más sencillas parezcan limítrofes, tensores: desconfiar de la mecánica, vestir de negro, carecer de ventanas eléctricas; todas éstas son acciones elementales desprovistas de riesgo que se accidentan cuando llevan mi nombre. Hoy es uno de esos días en los que multiplicar fuerza por distancia no sirve para un carajo, el sonido se adelanta a las matemáticas como un sabueso puntilloso. El claxon, la energía nuclear, los párpados: existen descubrimientos poco recomendables para los bárbaros...”

TODAS LAS ARGENTINAS DE MI CALLE (108 p.)
RODRIGO MÁRQUEZ TIZANO




 





"Introspección y realismo bruto: TODAS LAS ARGENTINAS DE MI CALLE de Rodrigo Márquez Tizano" por Héctor Villareal

"No hay mucha esperanza: TODAS LAS ARGENTINAS DE MI CALLE de Rodrigo Márquez Tizano" por Rubén Bonet

La soledad, el absurdo y el humor frío de Rodrigo Márquez Tizano

viernes, 13 de julio de 2012

LÁTEX AZUL CIELO - Relatos por mujeres



LÁTEX AZUL CIELO      
112 páginas

“Si desean censurarnos esta es una magnífica oportunidad:

DIEZ MUJERES nos ofrecen un conjunto de relatos que nada tiene que ver con la literatura de señoras a la que nos han acostumbrado las editoriales.
Después de este libro todo se volverá azul cielo”

Autoras: 
Carmina Narro
Norma Lazo
Patricia Castellanos
Julieta Aranda
Norma Fadanelli
Rocío Boliver
Ali Gardoqui
Tanya Sandler
Constanza Rojas
Alejandra Maldonado

Libro publicado en 1999.

jueves, 12 de julio de 2012

Cumbia y desaparecer - Kyzza Terrazas



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Libro de relatos de Kyzza Terrazas. El libro es un mosaico de las más diversos registros literarios, desde historias sobre decadencia y vivir absurdo hasta agresivas diatribas acerca de las miserias políticas y sociales. Una muestra más de un pensamiento disruptivo que, sin embargo, se sostiene sobre una habilidad literaria excepcional y una mirada chocante y pervertida. La desolación y la mirada distante unidas a una pasión por narrar son características de Cumbia y desaparecer.

Kyzza Terrazas  (cineasta, guionista y buen escritor), surge en la literatura como una voz perturbada e inteligente. Su libro ha esperado bastante tiempo para entrar a escena y no forma parte de la enorme y efímera masa de publicaciones que inundan los mercados. Va a permanecer contra todo. Ya lo verán. 



FRAGMENTOS:


"no paraba de llover en nyc cuando levanté la mirada y la vi. traté de convencerme de que no se trataba de ella, que ese rostro hecho mierda no era el mismo, que el episodio de los cuchillos no había ocurrido.
pero. el gran pero.

ayer alguien me decía: perdón por ser tan nihilista."

“—Te traje café —dije una de tantas veces.
     Lata prendió la tele. Discovery Channel, a saber, ñus moribundos.
   —Buenos días —añadí, e intenté darle un beso.
   —¡No te me encimes! —y me tiró el café ardiente en el pecho.
     Yo era un encimoso, así se justificaba.
   —¡Chinga tu puta madre! —le grité.
   —Si quieres tumbo las paredes de esta casa y me largo.”

“...haciendo el amor encima de un excusado. Ambos vestían sus uniformes rojos. Chillaban, ¿sabes?, como pájaros violentos. Cuando abandonaron el compartimiento observé que dejaron dos plumas ensangrentadas flotando en el agua del wc.”

“Ellos saben bien, ¡chingadamadre! Están conscientes de que todos —judiciales violadores, políticos puercos, manicuristas con ojos felinos o recepcionistas de hotel como yo— creemos ser sólo mirones dentro de la hecatombe defeña. Pero saben, también, que esto no es así; que, en realidad, somos protagonistas del derrumbe. Es por ello que actúan por nosotros.”

“Era mediodía y el sol —histérico— menstruaba calor sobre el chasis opaco del coche. Mientras recorríamos rectas eternas nuestros cuerpos e intenciones experimentaban un proceso de oxidación. Laurita se fumó una cajetilla de cigarros; yo media. Un par de veces le toqué la pierna y volteé a sonreírle. Ella clavaba su mirada en la ventana, no en el paisaje.” 



CUMBIA Y DESAPARECER (112 p.)
KYZZA TERRAZAS